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Qué te ayuda a resolver este artículo
El truco no es guardar mejor las sobras. Es decidir en qué se van a convertir antes incluso de cerrar el recipiente.
El gran problema de las sobras no es que la gente las odie. Es que recalentar exactamente lo mismo rara vez resulta la opción más apetecible en una semana ocupada.
Una bandeja de verduras asadas, una taza de arroz y un resto de pollo pueden parecer poca cosa por separado. Juntos, en cambio, ya apuntan a un bowl, un arroz salteado, una sopa rápida o un relleno para wraps. La clave es guardarlos pensando en la segunda comida.
